Josue: junio 2014

Páginas vistas en total

Translate

domingo, 8 de junio de 2014

Josué

Josué (Jos) 24 Capitulos

Autor: Desconocido
Tema: Posesión de la herencia
Palabras clave: Obediencia, pacto, valor



Josué capítulo 1
[1] Después de que murió Moisés, siervo del Señor, dijo el Señor a Josué, hijo de Nun, ministro de Moisés: [2] ---Moisés, mi siervo, ha muerto. Anda, pasa el Jordán con todo este pueblo, en marcha hacia el país que voy a darles. [3] La tierra donde pongáis el pie os la doy, como prometí a Moisés. [4] Vuestro territorio se extenderá desde el desierto hasta el Líbano, desde el gran río Éufrates hasta el Mediterráneo, en occidente. [5] Mientras vivas nadie podrá resistirte. Como estuve con Moisés estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré. [6] ¡Ánimo, sé valiente!, que tú repartirás a este pueblo la tierra que prometí con juramento a vuestros padres. [7] Tú ten mucho ánimo y sé valiente para cumplir todo lo que te mandó mi siervo Moisés; no te desvíes ni a derecha ni a la izquierda, y tendrás éxito en todas tus empresas. [8] Que el libro de esa ley no se te caiga de los labios; medítalo día y noche, para poner por obra todas sus cláusulas; así prosperarán tus empresas y tendrás éxito. [9] ¡Yo te lo mando! ¡Ánimo, sé valiente! No te asustes ni te acobardes, que contigo está el Señor en todas tus empresas. [10] Entonces Josué ordenó a los alguaciles: [11] ---Id por el campamento y echad este pregón a la gente: Abasteceos de víveres, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para ir a tomar posesión de la tierra que el Señor, vuestro Dios, os da en propiedad. [12] A los de Rubén, Gad y media tribu de Manasés les dijo: [13] ---Acordaos de lo que os mandó Moisés, siervo del Señor. El Señor, vuestro Dios, os va a dar descanso entregándoos esta tierra.[14] Vuestras mujeres, chiquillos y ganado pueden quedarse en la tierra que os dio Moisés en Transjordania; pero vosotros, los soldados, pasaréis el Jordán bien armados al frente de vuestros hermanos, para ayudarlos [15] hasta que el Señor les dé el descanso lo mismo que a vosotros y también ellos tomen posesión de la tierra que el Señor, vuestro Dios, les va a dar; después volveréis a la tierra de vuestra propiedad, la que Moisés, siervo del Señor, os dio en Transjordania. [16] Ellos le respondieron: ---Haremos lo que nos ordenes, iremos a donde nos mandes; [17] te obedeceremos igual que obedecimos a Moisés. Basta que el Señor esté contigo como estuvo con él. [18] El que se rebele y no obedezca tus órdenes, las que sean, que muera. ¡Tú ten ánimo, sé valiente!
Josué capítulo 2
[1] Josué, hijo de Nun, mandó en secreto dos espías desde Sittim con el encargo de examinar el país diciéndoles: ---Id a inspeccionar el país. Ellos se fueron, llegaron a Jericó, entraron en casa de una prostituta llamada Rajab y se hospedaron allí. [2] Pero llegó el soplo al rey de Jericó: ¡Cuidado! Han llegado aquí esta tarde unos israelitas a reconocer el país. [3] El rey de Jericó mandó a decir a Rajab: ---Saca a los hombres que han entrado en tu casa, porque han venido a reconocer todo el país. [4] Ella, que había metido a los dos hombres en un escondite, respondió: ---Es cierto, vinieron aquí; pero yo no sabía de dónde eran. [5] Y cuando se iban a cerrar las puertas al oscurecer, ellos se marcharon, no sé adónde. Si salís en seguida tras ellos, los alcanzaréis. [6] Rajab había hecho subir a los espías a la azotea, y los había escondido entre los haces de lino que tenía apilados allí. [7] Los guardias salieron en su busca por el camino del Jordán, hacia los vados; en cuanto salieron, se cerraron las puertas de la villa. [8] Antes de que los espías se acostaran, Rajab subió donde ellos, a la azotea, [9] y les dijo: ---Sé que el Señor os ha entregado el país, que nos ha caído encima una ola de terror y que toda la gente de aquí tiembla ante vosotros, [10] pues hemos oído que el Señor secó el agua del Mar Rojo ante vosotros cuando os sacó de Egipto y lo que hicisteis con los dos reyes amorreos de Transjordania, que los exterminasteis; [11] al oírlo nos descorazonamos, y todos se han quedado sin aliento ante vosotros; porque el Señor, vuestro Dios, es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra. [12] Ahora, juradme por el Señor que como he sido buena, vosotros seréis buenos con mi familia, y dadme una señal segura [13] de que dejaréis con vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas y a todos los suyos y que nos libraréis de la matanza. [14] Los hombres le dijeron: ---¡Nuestra vida a cambio de la vuestra, con tal de que no nos denuncies! Cuando el Señor nos entregue el país, seremos buenos y leales contigo. [15] Entonces ella se puso a descolgarlos con una soga por la ventana, porque la casa donde vivía estaba pegando a la muralla, [16] y les dijo: ---Id al monte, para que no os encuentren los que os andan buscando, y quedaos allí escondidos tres días, hasta que ellos regresen; luego seguís vuestro camino. [17] Ellos le contestaron: ---Nosotros respondemos de ese juramento que nos has exigido, con esta condición: [18] al entrar nosotros en el país, ata esta cinta roja a la ventana por la que nos descuelgas, y a tu padre y tu madre, a tus hermanos y toda tu familia los reúnes aquí, en tu casa. [19] El que salga a la calle, será responsable de su muerte, no nosotros; nosotros seremos responsables de la muerte de cualquiera que esté contigo en tu casa si alguien lo toca. [20] Pero si nos denuncias, no respondemos del juramento que nos has exigido. [21] Ella contestó: ---De acuerdo. Y los despidió. Se marcharon, y ella ató a la ventana la cinta roja. [22] Se marcharon al monte, y estuvieron allí tres días, hasta que regresaron los que fueron en su busca; por más que los buscaron por todo el camino, no dieron con ellos. [23] Los dos hombres se volvieron monte abajo, cruzaron el río, llegaron hasta Josué y le contaron todo lo que les había pasado [24] y le dijeron: ---El Señor nos entrega todo el país. Toda la gente tiembla ante nosotros.
Josué capítulo 3
[1] Josué madrugó, levantó el campamento de Sittim, llegó hasta el Jordán con todos los israelitas y pernoctaron allí antes de cruzarlo. [2] Al cabo de tres días, los alguaciles fueron por el campamento, [3] dando este pregón a la gente: ---Cuando veáis moverse el arca de la alianza del Señor, nuestro Dios, llevada por los sacerdotes levitas, empezad a caminar desde vuestros puestos detrás de ella [4] --pero a una distancia del arca como de mil metros, no os acerquéis a ella-- para saber el camino por donde tenéis que ir, porque nunca habéis pasado por él. [5] Y Josué ordenó al pueblo: ---Purificaos, porque mañana el Señor hará prodigios en medio de vosotros. [6] Josué ordenó a los sacerdotes: ---Levantad el arca de la alianza y pasad el río delante de la gente. Levantaron el arca de la alianza y marcharon delante de la gente. [7] El Señor dijo a Josué: ---Hoy empezaré a engrandecerte ante todo Israel, para que vean que estoy contigo como estuve con Moisés. [8] Tú ordena a los sacerdotes portadores del arca de la alianza que cuando lleguen a la orilla se detengan en el Jordán. [9] Josué dijo a los israelitas: ---Acercaos aquí a escuchar las palabras del Señor, vuestro Dios. [10] Y dijo Josué: ---Así conoceréis que un Dios vivo está en medio de vosotros, y que va a expulsar ante vosotros a cananeos, hititas, heveos, fereceos, guirgaseos, amorreos y jebuseos. [11] Mirad, el arca de la alianza del dueño de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de vosotros. [12] Ahora elegid doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. [13] Y cuando los pies de los sacerdotes que llevan el arca de la alianza del dueño de toda la tierra pisen el Jordán, la corriente del Jordán se cortará: el agua que viene de arriba se detendrá formando un embalse. [14] Cuando la gente levantó el campamento para pasar el Jordán, los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza caminaron delante de la gente. [15] Y al llegar al Jordán, en cuanto se mojaron los pies en el agua --el Jordán va hasta los bordes todo el tiempo de la siega--, [16] el agua que venía de arriba se detuvo, creció formando un embalse que llegaba muy lejos, hasta Adán, un pueblo cerca de Sartan, y el agua que bajaba al mar del desierto, al Mar Muerto, se cortó del todo. La gente pasó frente a Jericó. [17] Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor estaban quietos en el cauce seco, firmes en medio del Jordán, mientras Israel iba pasando por el cauce seco, hasta que todo el pueblo terminó de pasar el Jordán.Josué capítulo 2
[1] Josué, hijo de Nun, mandó en secreto dos espías desde Sittim con el encargo de examinar el país diciéndoles: ---Id a inspeccionar el país. Ellos se fueron, llegaron a Jericó, entraron en casa de una prostituta llamada Rajab y se hospedaron allí. [2] Pero llegó el soplo al rey de Jericó: ¡Cuidado! Han llegado aquí esta tarde unos israelitas a reconocer el país. [3] El rey de Jericó mandó a decir a Rajab: ---Saca a los hombres que han entrado en tu casa, porque han venido a reconocer todo el país. [4] Ella, que había metido a los dos hombres en un escondite, respondió: ---Es cierto, vinieron aquí; pero yo no sabía de dónde eran. [5] Y cuando se iban a cerrar las puertas al oscurecer, ellos se marcharon, no sé adónde. Si salís en seguida tras ellos, los alcanzaréis. [6] Rajab había hecho subir a los espías a la azotea, y los había escondido entre los haces de lino que tenía apilados allí. [7] Los guardias salieron en su busca por el camino del Jordán, hacia los vados; en cuanto salieron, se cerraron las puertas de la villa. [8] Antes de que los espías se acostaran, Rajab subió donde ellos, a la azotea, [9] y les dijo: ---Sé que el Señor os ha entregado el país, que nos ha caído encima una ola de terror y que toda la gente de aquí tiembla ante vosotros, [10] pues hemos oído que el Señor secó el agua del Mar Rojo ante vosotros cuando os sacó de Egipto y lo que hicisteis con los dos reyes amorreos de Transjordania, que los exterminasteis; [11] al oírlo nos descorazonamos, y todos se han quedado sin aliento ante vosotros; porque el Señor, vuestro Dios, es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra. [12] Ahora, juradme por el Señor que como he sido buena, vosotros seréis buenos con mi familia, y dadme una señal segura [13] de que dejaréis con vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas y a todos los suyos y que nos libraréis de la matanza. [14] Los hombres le dijeron: ---¡Nuestra vida a cambio de la vuestra, con tal de que no nos denuncies! Cuando el Señor nos entregue el país, seremos buenos y leales contigo. [15] Entonces ella se puso a descolgarlos con una soga por la ventana, porque la casa donde vivía estaba pegando a la muralla, [16] y les dijo: ---Id al monte, para que no os encuentren los que os andan buscando, y quedaos allí escondidos tres días, hasta que ellos regresen; luego seguís vuestro camino. [17] Ellos le contestaron: ---Nosotros respondemos de ese juramento que nos has exigido, con esta condición: [18] al entrar nosotros en el país, ata esta cinta roja a la ventana por la que nos descuelgas, y a tu padre y tu madre, a tus hermanos y toda tu familia los reúnes aquí, en tu casa. [19] El que salga a la calle, será responsable de su muerte, no nosotros; nosotros seremos responsables de la muerte de cualquiera que esté contigo en tu casa si alguien lo toca. [20] Pero si nos denuncias, no respondemos del juramento que nos has exigido. [21] Ella contestó: ---De acuerdo. Y los despidió. Se marcharon, y ella ató a la ventana la cinta roja. [22] Se marcharon al monte, y estuvieron allí tres días, hasta que regresaron los que fueron en su busca; por más que los buscaron por todo el camino, no dieron con ellos. [23] Los dos hombres se volvieron monte abajo, cruzaron el río, llegaron hasta Josué y le contaron todo lo que les había pasado [24] y le dijeron: ---El Señor nos entrega todo el país. Toda la gente tiembla ante nosotros.
Josué capítulo 4
[1] Cuando todo el pueblo acabó de pasar el Jordán, dijo el Señor a Josué: [2] ---Elegid doce hombres del pueblo, uno de cada tribu, [3] y mandadles sacar de aquí, del medio del Jordán, donde han pisado los sacerdotes, doce piedras; que carguen con ellas y las coloquen en el sitio donde vais a pasar la noche. [4] Josué llamó a los doce hombres de Israel que había elegido, uno de cada tribu, [5] y les dijo: ---Pasad ante el arca del Señor, vuestro Dios, al medio del Jordán, y cargad al hombro cada uno una piedra, una por cada tribu de Israel, [6] para que queden como monumento entre vosotros. Cuando os pregunten vuestros hijos el día de mañana qué son esas piedras, [7] vosotros les diréis: Es que el agua del Jordán dejó de correr ante el arca de la alianza del Señor; cuando el arca atravesaba el Jordán, dejó de correr el agua. Esas piedras se lo recordarán perpetuamente a los israelitas. [8] Los israelitas hicieron lo que mandó Josué: sacaron doce piedras del medio del Jordán, como había dicho el Señor a Josué, una por cada tribu de Israel; las llevaron hasta el sitio donde iban a pasar la noche y las colocaron allí. [9] Josué erigió doce piedras en medio del Jordán, en el sitio donde se habían detenido los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza, y todavía hoy están allí. [10] Los sacerdotes que llevaban el arca estuvieron quietos en medio del Jordán hasta que terminaron de hacer todo lo que Josué mandó al pueblo por orden del Señor. La gente se apresuró a pasar. [11] Y cuando acabaron de pasar todos, pasó el arca del Señor, y los sacerdotes se pusieron a la cabeza del pueblo. [12] Los de Rubén, Gad y media tribu de Manasés pasaron bien armados al frente de los israelitas, como les había mandado Moisés. [13] Unos cuarenta mil hombres equipados militarmente desfilaron ante el Señor hacia el páramo de Jericó. [14] Aquel día el Señor engrandeció a Josué ante todo Israel, para que lo respetaran como habían respetado a Moisés mientras vivió. [15] El Señor dijo a Josué: [16] ---Manda a los sacerdotes portadores del arca de la Alianza que salgan del Jordán.[17] Josué les mandó: ---Salid del Jordán. [18] Y cuando salieron de en medio del Jordán los sacerdotes portadores del arca de la alianza del Señor, nada más poner los pies en tierra, el agua del Jordán volvió a su cauce y corrió como antes, hasta los bordes. [19] El pueblo salió del Jordán el día diez del mes primero y acampó en Guilgal, al este de Jericó. [20] Josué colocó en Guilgal aquellas doce piedras sacadas del Jordán, [21] y dijo a los israelitas: ---Cuando el día de mañana os pregunten vuestros hijos qué son esas piedras, [22] les responderéis: Israel pasó el Jordán a pie enjuto. El Señor, vuestro Dios, secó el agua del Jordán ante vosotros hasta que pasasteis, [23] como hizo con el Mar Rojo, que lo secó ante nosotros hasta que lo pasamos. [24] Para que todas las naciones del mundo sepan que la mano del Señor es poderosa y vosotros respetéis siempre al Señor, vuestro Dios.
Josué capítulo 5
[1] Cuando los reyes amorreos de Cisjordania y los reyes cananeos de occidente oyeron que el Señor había secado el agua del Jordán ante los israelitas hasta que pasaron, quedaron consternados y se desalentaron ante ellos. [2] En aquella ocasión dijo el Señor a Josué: ---Hazte cuchillos de pedernal, siéntate y haz una nueva circuncisión de israelitas. [3] Josué hizo cuchillos de piedra y circuncidó a los israelitas en Guibat Haaralot. [4] El motivo de esta circuncisión fue que todos los varones que habían salido de Egipto, como todos los guerreros, habían muerto en el desierto, en el camino desde Egipto. [5] Y aunque todos los que salieron de Egipto estaban circuncidados, los nacidos en el desierto, en el camino desde Egipto, estaban sin circuncidar. [6] Porque los israelitas anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que la generación de guerreros que habían salido de Egipto y que no obedecieron al Señor se acabó, conforme a su juramento de que no verían la tierra que el Señor había jurado a sus padres que les daría, una tierra que mana leche y miel. [7] Dios les suscitó descendientes; a éstos los circuncidó Josué, porque estaban sin circuncidar, ya que no los habían circuncidado durante el viaje.[8] Cuando todos acabaron de circuncidarse, se quedaron guardando reposo hasta que se sanaron. [9] Entonces el Señor dijo a Josué: ---Hoy os he quitado de encima el oprobio de Egipto. Y a aquel sitio le pusieron el nombre de Guilgal, y todavía se llama así. [10] Los israelitas estuvieron acampados en Guilgal y celebraron la Pascua el catorce del mismo mes, por la tarde, en la llanura de Jericó. [11] A partir del día siguiente a la Pascua comieron de los productos del país; el día de Pascua comieron panes ázimos y grano tostado. [12] A partir del día siguiente, cuando comieron de los productos del país, faltó el maná. Los israelitas no volvieron a tener maná; aquel año comieron de los frutos del país de Canaán. [13] Estando ya cerca de Jericó, Josué levantó la vista y vio a un hombre en pie frente a él con la espada desenvainada en la mano; fue hacia él y le preguntó: ---¿Eres de los nuestros o del enemigo? [14] Contestó: ---No. Soy el general del ejército del Señor, y acabo de llegar. Josué cayó rostro a tierra, adorándolo. Después le preguntó: ---¿Qué orden trae mi señor a su siervo? [15] El general del ejército del Señor le contestó: ---Descálzate, porque el sitio que pisas es sagrado. Josué se descalzó.
Josué capítulo 6
[1] Jericó estaba cerrada a cal y canto ante los israelitas. Nadie salía ni entraba. [2] El Señor dijo a Josué: ---Mira, entrego en tu poder a Jericó y su rey. [3] Todos los soldados rodead la ciudad dando una vuelta alrededor, y así durante seis días. [4] Siete sacerdotes llevarán siete trompas delante del arca; al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las trompas, [5] cuando den un toque prolongado con el cuerno, cuando oigáis el sonido de la trompa, todo el ejército lanzará el alarido de guerra; se desplomarán las murallas de la ciudad, y cada uno la asaltará desde su puesto. [6] Josué, hijo de Nun, llamó a los sacerdotes y les mandó: ---Llevad el arca de la alianza, y que siete sacerdotes lleven siete trompas delante del arca del Señor. [7] Y luego dijo a la tropa: ---Marchad a rodear la ciudad; los que lleven armas pasen delante del arca del Señor. [8] Después de dar Josué estas órdenes a la tropa, siete sacerdotes, llevando siete trompas, se pusieron delante del Señor y empezaron a tocar. El arca del Señor los seguía; [9] los soldados armados marchaban delante de los sacerdotes que tocaban las trompas; el resto del ejército marchaba detrás del arca. Las trompas acompañaban la marcha. [10] Josué había dado esta orden a la tropa: ---No lancéis el alarido de guerra, no alcéis la voz, no se os escape una palabra hasta el momento en que yo os mande gritar; entonces gritaréis. [11] Dieron una vuelta a la ciudad con el arca del Señor y se volvieron al campamento para pasar la noche. [12] Josué se levantó de madrugada, y los sacerdotes tomaron el arca del Señor. [13] Siete sacerdotes, llevando siete trompas delante del arca del Señor, acompañaban la marcha de los soldados con las trompas. Y la retaguardia marchaba tras el arca al son de las trompas. [14] Aquel segundo día dieron una vuelta a la ciudad y se volvieron al campamento. Así hicieron seis días. [15] El día séptimo, al despuntar el sol, madrugaron y dieron siete vueltas a la ciudad, conforme al mismo ceremonial. La única diferencia fue que el día séptimo dieron siete vueltas a la ciudad. [16] A la séptima vuelta, los sacerdotes tocaron las trompetas y Josué ordenó a la tropa: ---¡Gritad, que el Señor os entrega la ciudad! [17] Esta ciudad, con todo lo que hay en ella, se consagra al exterminio en honor del Señor. Sólo han de quedar con vida la prostituta Rajab y todos los que estén con ella en casa, porque escondió a nuestros emisarios. [18] Cuidado, no se os vayan los ojos y cojáis algo de lo consagrado al exterminio; porque acarrearíais una desgracia haciendo execrable el campamento de Israel. [19] Toda la plata y el oro y el ajuar de bronce y hierro se consagran al Señor: irán a parar a su tesoro. [20] Sonaron las trompas. Al oír el toque, lanzaron todos el alarido de guerra. Las murallas se desplomaron y el ejército dio el asalto a la ciudad, cada uno desde su puesto, y la conquistaron. [21] Consagraron al exterminio todo lo que había dentro: hombres y mujeres, muchachos y ancianos, vacas, ovejas y burros, todo lo pasaron a cuchillo. [22] Josué había encargado a los dos espías: ---Id a casa de la prostituta y sacadla de allí con todo lo que tenga, como le jurasteis. [23] Los espías fueron y sacaron a Rajab, a su padre, madre y hermanos y todo lo que tenía, y a todos los parientes, y los dejaron fuera del campamento israelita. [24] Incendiaron la ciudad y cuanto había en ella. Sólo la plata, el oro y el ajuar de bronce y hierro lo destinaron al tesoro del Templo del Señor. [25] Josué perdonó la vida a Rajab, la prostituta, a su familia y a todo lo suyo. Rajab vivió en medio de Israel hasta hoy, por haber escondido a los emisarios que envió Josué a explorar Jericó. [26] En aquella ocasión juró Josué: ---¡Maldito de Dios el que reedifique esta ciudad! La vida del primogénito le cuesten los cimientos y la vida del último las puertas. [27] El Señor estuvo con Josué, y su fama se divulgó por toda la comarca.
Josué capítulo 7
[1] Pero los israelitas cometieron un pecado con lo consagrado. Porque Acán, hijo de Carmí, de Zabdí, de Zéraj, de la tribu de Judá, robó de lo consagrado. Y el Señor se encolerizó contra Israel. [2] Josué envió gente desde Jericó hacia Ay, al este de Betel, con esta orden: ---Id a reconocer la comarca. Fueron, hicieron el reconocimiento [3] y, al volver, dijeron a Josué: ---No hace falta que vaya toda la tropa; bastan unos dos mil o tres mil para conquistar la villa. No canses a toda la tropa en este ataque, que ellos son pocos. [4] Entonces fueron hacia Ay unos tres mil del ejército; pero tuvieron que huir ante los de Ay, [5] que les hicieron unas treinta y seis bajas y los persiguieron desde las puertas de la villa hasta Hassebarim, derrotándolos en la cuesta. El valor del ejército se deshizo en agua. [6] Josué se rasgó el manto, cayó rostro en tierra ante el arca del Señor, y estuvo así hasta el atardecer, junto con los concejales de Israel, echándose polvo a la cabeza. [7] Josué oró: ---¡Ay, Señor mío! ¿Para qué hiciste pasar el Jordán a este pueblo?, ¿para entregarnos después a los amorreos y exterminarnos? ¡Ojalá nos hubiéramos quedado al otro lado del Jordán! [8] ¡Perdón, Señor! ¿Qué voy a decir después de que Israel ha vuelto la espalda ante el enemigo? [9] Lo oirán los cananeos y toda la gente del país, nos cercarán y borrarán nuestro nombre de la tierra. ¿Y qué harás tú con tu ilustre Nombre? [10] El Señor le respondió: ---Anda, levántate. ¿Qué haces ahí, caído rostro en tierra? [11] Israel ha pecado, han quebrantado el pacto que yo estipulé con ellos, han tomado de lo consagrado, han robado, han disimulado escondiéndolo entre su ajuar. [12] No podrán los israelitas resistir a sus enemigos, les volverán la espalda, porque se han hecho execrables. No estaré más con vosotros mientras no extirpéis la execración de en medio de vosotros. [13] Levántate, purifica al pueblo, diles: Purificaos para mañana, porque así dice el Señor, Dios de Israel: ¡Hay algo execrable dentro de ti, Israel! No podréis resistir a vuestros enemigos mientras no extirpéis la execración de en medio de vosotros. [14] Por la mañana os acercaréis por tribus. La tribu que el Señor indique por sorteo se acercará por clanes; el clan que el Señor indique por sorteo se acercará por familias; la familia que el Señor indique por sorteo se acercará por individuos. [15] El que sea sorprendido con algo consagrado, será quemado con todos sus bienes, por haber quebrantado el pacto del Señor y haber cometido una infamia en Israel. [16] Josué madrugó y mandó a los israelitas acercarse por tribus. La suerte cayó en la tribu de Judá. Se fue acercando la tribu de Judá por clanes, y la suerte cayó en el clan de Zéraj. [17] Se fue acercando el clan de Zéraj por familias, y la suerte cayó en la familia de Zabdí. [18] Se fue acercando la familia de Zabdí por individuos, y la suerte cayó en Acán, hijo de Carmí, de Zabdí, de Zéraj, de la tribu de Judá. [19] Josué dijo a Acán: ---Hijo mío, glorifica al Señor, Dios de Israel, haciendo tu confesión. Dime lo que has hecho, no me ocultes nada. [20] Acán respondió a Josué: ---Es verdad, he pecado contra el Señor, Dios de Israel. He hecho esto y esto: [21] vi entre los despojos un manto babilonio muy bueno, doscientas monedas de plata y una barra de oro de medio kilo; se me fueron los ojos y lo agarré. Mira, está todo escondido en un hoyo en medio de mi tienda, el dinero debajo. [22] Josué mandó a unos que fueran corriendo a la tienda de Acán: todo estaba allí escondido, el dinero debajo. [23] Lo sacaron de la tienda, se lo llevaron a Josué y a los israelitas y lo depositaron ante el Señor. [24] Josué tomó a Acán, hijo de Zéraj --con el dinero, el manto y la barra de oro--, a sus hijos e hijas, sus bueyes, burros y ovejas, y su tienda con todos sus bienes. En compañía de todo Israel los subió al Valle de Acor, [25] y Josué dijo: ---¡El Señor te haga sufrir hoy mismo la desgracia que nos has acarreado! Todos los israelitas apedrearon a Acán. Luego los quemaron y los cubrieron de piedras. [26] Después levantaron encima de él un montón de piedras, que todavía hoy se conserva. Y el Señor aplacó el incendio de su ira --por eso aquel sitio se llama hasta hoy Valle de Acor--.
Josué capítulo 8
[1] El Señor dijo a Josué: ---No temas ni te acobardes. Vete con tu ejército a atacar Ay, que yo te pongo en las manos a su rey, su gente, la villa y sus campos. [2] Trata a la ciudad y a su rey como trataste a Jericó y a su rey. Sólo os llevaréis el botín y el ganado. Pon emboscadas al otro lado del pueblo. [3] Josué y su ejército prepararon el ataque de Ay. Josué escogió treinta mil soldados y los envió durante la noche [4] con estas instrucciones: ---Os emboscáis detrás del pueblo, pero sin alejaros mucho, y estáis alerta;[5] yo y los míos nos acercaremos. Cuando el enemigo salga contra nosotros, como la primera vez, huiremos ante ellos; [6] ellos saldrán detrás, pensando que huimos como la primera vez, y así lograremos alejarlos del pueblo. [7] Entonces salid de la emboscada y apoderaos de la villa --el Señor os la entregará-- [8] y en cuanto la ocupéis, incendiadla. Haced lo que ha dicho el Señor. Éstas son mis órdenes. [9] Los despachó, y fueron a poner la emboscada entre Betel y Ay, al oeste de Ay. Josué pasó aquella noche entre la tropa. [10] Se levantó temprano, pasó revista a la tropa y marchó contra Ay. Él iba a la cabeza, con los concejales de Israel. [11] Todos los soldados que los acompañaban fueron acercándose a Ay, hasta llegar frente a ella, y acamparon al norte, dejando el valle entre ellos y el pueblo. [12] Josué había tomado unos cinco mil hombres y los había emboscado entre Betel y Ay, al oeste de la villa. [13] El grueso del ejército acampó al norte, la retaguardia al oeste de la villa. Josué fue aquella noche hasta la mitad del valle.[14] Cuando el rey de Ay lo descubrió, despertó a toda prisa a la gente y salió con su ejército a presentar batalla a Israel, en la bajada frente al páramo, sin saber que detrás de Ay había una emboscada. [15] Josué y los israelitas cedieron ante ellos y emprendieron la fuga camino del páramo. [16] Los de Ay salieron gritando tras ellos y persiguieron a Josué, alejándose de la ciudad; [17] no quedó uno en Ay --y Betel-- que no saliera en persecución de los israelitas; por perseguirlos dejaron la ciudad desguarnecida. [18] El Señor dijo a Josué: ---Extiende en dirección de Ay la lanza que llevas en la mano, porque la entrego en tu poder. [19] Josué extendió en dirección de Ay la lanza que llevaba en la mano, y los de la emboscada salieron corriendo de sus posiciones, entraron en la ciudad, la ocuparon y la incendiaron enseguida. [20] Los de Ay se volvieron a mirar y vieron que subía de la ciudad una humareda hasta el cielo y que no tenían escapatoria por ninguna parte, porque los que habían huido hacia el páramo se volvieron contra sus perseguidores, [21] ya que Josué y los israelitas, viendo que los de la emboscada habían incendiado la ciudad, por la humareda que subía, se dieron la vuelta y atacaron a los de Ay [22] y por su parte los de la emboscada salieron de Ay a su encuentro, y así se vieron copados entre dos ejércitos israelitas. Israel los derrotó hasta no dejarles un superviviente ni un fugitivo. [23] Al rey de Ay lo apresaron vivo y se lo llevaron a Josué. [24] Cuando los israelitas acabaron de matar a todos los de Ay que habían salido a campo abierto en su persecución, haciéndolos caer a todos a filo de cuchillo, hasta el último, se volvieron contra Ay y pasaron a cuchillo a sus habitantes. [25] Las bajas de aquel día fueron doce mil entre hombres y mujeres, toda gente de Ay. [26] Josué tuvo extendido el brazo con la lanza hasta que exterminaron a todos los de Ay. [27] Los israelitas se llevaron sólo el ganado y el botín, como había ordenado el Señor a Josué. [28] Josué incendió la ciudad, reduciéndola a un montón de escombros, que dura hasta hoy. [29] Al rey de Ay lo ahorcó de un árbol y lo dejó allí hasta la tarde; al ponerse el sol mandó bajar del árbol el cadáver, lo tiraron junto a la puerta de la ciudad y lo cubrieron con un montón enorme de piedras, que se conserva hasta hoy. [30] Entonces levantó Josué un altar al Señor, Dios de Israel, en el monte Ebal, [31] como había mandado Moisés, siervo del Señor, a los israelitas --está escrito en el libro de la ley de Moisés--: un altar de piedras enteras, no labradas a hierro, y ofrecieron sobre él holocaustos y sacrificios de comunión. [32] Allí escribió Josué sobre las piedras una copia de la ley que Moisés había escrito en presencia de los israelitas. [33] Todo Israel, los concejales, los alguaciles y los jueces estaban a ambos lados del arca, frente a los sacerdotes levitas portadores del arca de la alianza del Señor. Tanto el extranjero como el nativo: la mitad hacia el monte Garizín, la otra mitad hacia el monte Ebal, como había mandado Moisés, siervo del Señor, cuando bendijo por primera vez al pueblo israelita. [34] Josué leyó todo el texto de la ley, bendiciones y maldiciones, tal como está escrito en el libro de la Ley. [35] De cuanto prescribió Moisés no quedó ni una palabra que Josué no leyera ante la asamblea de Israel, incluidos niños, mujeres y los extranjeros que iban con ellos.
Josué capítulo 9
[1] Cuando se enteraron los reyes de Cisjordania, de la montaña, de la Sefela y de toda la costa mediterránea hasta el Líbano --hititas, amorreos, cananeos, fereceos, heveos y jebuseos-- [2] se aliaron para luchar contra Josué e Israel bajo un mando único. [3] Los de Gabaón se enteraron de lo que había hecho Josué con Jericó y con Ay [4] y actuaron por su parte astutamente; fueron y tomaron provisiones, cargaron los burros con alforjas viejas y odres de vino viejos, rotos y recosidos; [5] se pusieron sandalias viejas y remendadas y se echaron encima unos mantos viejos; todo el pan que llevaban de comida era pan duro y desmigajado. [6] Fueron al campamento de Guilgal y dijeron a Josué y a los israelitas: ---Venimos de un país lejano. Haced un tratado de paz con nosotros. [7] Los israelitas respondieron a aquellos heveos: ---A lo mejor vivís aquí cerca. ¿Cómo vamos a hacer un tratado de paz con vosotros? [8] Ellos contestaron a Josué: ---Somos vasallos tuyos. Él insistió: ---¿Quiénes sois y de dónde venís? [9] Le respondieron: ---Venimos de un país muy lejano, atraídos por la fama del Señor, tu Dios; porque hemos oído hablar de él, de todo lo que hizo en Egipto, [10] y a los dos reyes amorreos de Transjordania: Sijón, rey de Jesbón, y Og, rey de Basán, en Astarot. [11] Nuestros ancianos y la gente de nuestro país nos encargaron: Tomad provisiones para el viaje y marchad a su encuentro a ofrecerse como vasallos suyos. Así, pues, haced un tratado de paz con nosotros. [12] Mirad nuestro pan: lo tomamos caliente en casa el día que emprendimos el viaje hasta aquí, y ya lo veis, está duro y mohoso. [13] Éstos son los odres de vino: los llenamos nuevos, y ahora están rotos. Éstos son nuestros mantos y las sandalias, gastados por el largo camino. [14] Entonces los israelitas tomaron de las provisiones de los viajeros, sin consultar al Señor. [15] Y Josué les firmó un tratado de paz, comprometiéndose a respetar sus vidas; así se lo juraron también los representantes de la asamblea. [16] Pero tres días después de haber pactado con ellos se enteraron de que eran vecinos, que vivían allí cerca; [17] porque los israelitas levantaron el campamento y al tercer día de marcha llegaron a sus poblados: Gabaón, Quefira, Beerot y Quiriat Yearim. [18] No los atacaron, porque los representantes de la asamblea les habían hecho un juramento por el Señor, Dios de Israel; pero toda la asamblea murmuró contra sus representantes. [19] Entonces los representantes dieron explicaciones a la asamblea: ---Nosotros les hicimos un juramento por el Señor, Dios de Israel; así que ahora no podemos atacarlos. [20] Pero vamos a hacer lo siguiente: respetaremos sus vidas, y así no nos vendrá un castigo por quebrar el juramento que les hicimos. [21] Y añadieron: ---Que queden con vida, pero que sean leñadores y aguadores de toda la asamblea. Se acordó lo que habían propuesto los representantes. [22] Josué mandó llamar a los gabaonitas y les dijo: ---¿Por qué nos engañasteis, diciendo que erais de muy lejos, siendo así que vivís cerca de nosotros? [23] Pues bien, ¡malditos seáis! Seréis a perpetuidad leñadores y aguadores del templo de mi Dios. [24] Le contestaron: ---Nosotros, servidores tuyos, estábamos informados de lo que el Señor, tu Dios, había dicho a su siervo Moisés: que os daría todo el país, y a todos sus habitantes los aniquilaría ante vosotros; entonces, temblando por nuestra vida, discurrimos aquello. [25] Ahora estamos en tus manos: haz de nosotros lo que te parezca bien y justo. [26] Josué los trató como había dicho: los protegió de los israelitas para que no los mataran, [27] pero aquel día los hizo leñadores y aguadores de la asamblea y del altar del Señor, hasta hoy, donde el Señor quisiera.
Josué capítulo 10
[1] Cuando Adoni-Sedec, rey de Jerusalén, oyó que Josué había tomado Ay y la había arrasado --con Ay y su rey hizo lo mismo que con Jericó y su rey-- y que los de Gabaón habían hecho las paces con Israel y vivían con los israelitas, [2] se asustó enormemente --porque Gabaón era toda una ciudad, como una de las capitales reales, mayor que Ay, y todos sus hombres eran valientes--. [3] Entonces envió este mensaje a Ohán, rey de Hebrón; a Pirán, rey de Yarmut; a Yafía, rey de Laquis, y a Debir, rey de Eglón: [4] ---Venid con refuerzos para derrotar a Gabaón, que ha hecho las paces con Josué y los israelitas. [5] Entonces se aliaron los cinco reyes amorreos --el de Jerusalén, el de Hebrón, el de Yarmut, el de Laquis y el de Eglón-- subieron con sus ejércitos, acamparon frente a Gabaón y la atacaron. [6] Los de Gabaón despacharon emisarios a Josué, al campamento de Guilgal, con este ruego: ---No dejes de la mano a tus vasallos. Ven enseguida a salvarnos. Ayúdanos, porque se han aliado contra nosotros los reyes amorreos de la montaña. [7] Entonces Josué subió desde Guilgal con todo su ejército, todos sus guerreros, [8] y el Señor le dijo: ---No les tengas miedo, que yo te los entrego; ni uno de ellos podrá resistirte. [9] Josué caminó toda la noche desde Guilgal y cayó sobre ellos de repente; [10] el Señor los desbarató ante Israel, que les infligió una gran derrota junto a Gabaón, y los persiguió por la Cuesta de Bet-Jorón, destrozándolos hasta Azecá y Maqueda. [11] Y cuando iban huyendo de los israelitas por la cuesta de Bet-Jorón, el Señor les lanzó desde el cielo un pedrisco fuerte y mortífero en el camino hasta Azecá; murieron más por la granizada que por la espada de los israelitas. [12] Cuando el Señor puso en manos de los israelitas a los amorreos, Josué habló al Señor y gritó en presencia de Israel: ---¡Sol, quieto en Gabaón! ¡Y tú, luna, en el valle de Ayalón! [13] Y el sol quedó quieto y la luna inmóvil, hasta que se vengó el pueblo de sus enemigos. Así consta en el libro de Yasar: El sol se detuvo en medio del cielo y tardó un día entero en ponerse. [14] Ni antes ni después ha habido un día como aquél, cuando el Señor obedeció a la voz de un hombre, porque el Señor luchaba por Israel. [15] Josué y los israelitas se volvieron al campamento de Guilgal. [16] Los cinco reyes lograron huir y se escondieron en la cueva de Maqueda. [17] Avisaron a Josué: ---Los cinco reyes están escondidos en la cueva de Maqueda. [18] Josué ordenó: ---Rodad piedras grandes a la entrada de la cueva y apostad allí centinelas. [19] Vosotros no dejéis de perseguir al enemigo, atacadles la retaguardia; no los dejéis llegar a sus poblados, porque el Señor, vuestro Dios, os los entrega. [20] Cuando Josué y los israelitas los derrotaron hasta acabar con ellos --fue una gran derrota--, los que lograron salvarse huyendo se refugiaron en las ciudades fortificadas. [21] Todo el ejército volvió victorioso al campamento de Josué, en Maqueda. Nadie soltó la lengua contra los israelitas. [22] Josué ordenó: ---Destapad la entrada de la cueva y sacadme a esos cinco reyes. [23] Cumpliendo sus órdenes, sacaron de la cueva a los cinco reyes: el de Jerusalén, el de Hebrón, el de Yarmut, el de Laquis y el de Eglón. [24] Cuando se los presentaron, Josué convocó a todos los israelitas y dijo a sus oficiales: ---Acercaos a pisarles el cuello a esos reyes. Ellos se acercaron y pusieron el pie en el cuello de los reyes. [25] Josué les dijo: ---No temáis ni os acobardéis. ¡Ánimo, sed valientes!, que así tratará el Señor a todos los enemigos con los que vais a luchar. [26] Dicho esto, los ajustició y los colgó de cinco árboles; allí estuvieron colgados hasta la tarde. [27] A la puesta del sol mandó bajarlos de los árboles y tirarlos a la cueva donde se habían escondido; después colocaron grandes piedras a la entrada de la cueva, y allí están todavía hoy. [28] Aquel día Josué tomó Maqueda. La pasó a cuchillo, consagrando al exterminio a su rey y a todos sus habitantes. No quedó un superviviente; trató al rey de Maqueda como al de Jericó. [29] Desde Maqueda Josué y los israelitas pasaron a Libna y la atacaron. [30] El Señor les entregó también Libna y a su rey, y pasaron a cuchillo a todos los habitantes. No quedó en ella un superviviente; a su rey lo trató Josué como al de Jericó. [31] Desde Libna Josué y los israelitas pasaron a Laquis, acamparon frente a ella y la atacaron. [32] El Señor se la entregó: tomaron Laquis al segundo día y pasaron a cuchillo a todos los habitantes, lo mismo que habían hecho en Libna. [33] Horán, rey de Guézer, subió en auxilio de Laquis, pero Josué lo derrotó a él y a su ejército, sin dejarle un superviviente. [34] Desde Laquis Josué y los israelitas pasaron a Eglón; acamparon frente a ella y la atacaron. [35] La tomaron aquel mismo día y la pasaron a cuchillo, consagrando al exterminio a todos sus habitantes, lo mismo que habían hecho con Laquis. [36] Desde Eglón, Josué y los israelitas con él, pasaron a Hebrón y la atacaron. [37] La tomaron y pasaron a cuchillo a su rey y a toda la población. No quedó un superviviente, lo mismo que habían hecho en Eglón; la consagraron al exterminio con todos sus habitantes. [38] Después Josué y los israelitas con él se volvieron contra Debir y la atacaron. [39] Se apoderaron de ella, del rey y sus poblados y los pasaron a cuchillo, consagrando al exterminio a todos sus habitantes. No quedó un superviviente; trataron a Debir y a su rey lo mismo que a Hebrón y a su rey, a Libna y a su rey. [40] Así fue cómo conquistó Josué toda la montaña, el Negueb y la Sefela y las estribaciones de la sierra, con sus reyes. No quedó un superviviente. Consagraron al exterminio a todo ser viviente, como había mandado el Señor, Dios de Israel. [41] Josué conquistó desde Cades Barne hasta Gaza, y todo el país de Gosén hasta Gabaón. [42] En una sola ofensiva se apoderó de todos aquellos reyes y sus tierras, porque el Señor, Dios de Israel, combatía por Israel. [43] Josué y los israelitas que iban con él se volvieron después al campamento de Guilgal.
Josué capítulo 11
[1] Cuando se enteró Yabín, rey de Jasor, mandó mensajeros a Yobab, rey de Madón, al rey de Simerón, al de Acsaf [2] y a los reyes del norte de la montaña y del páramo, al sur de Genesaret, de la Sefela y del distrito de Dor, junto al mar, [3] a los cananeos de levante y poniente, a los amorreos, hititas y fereceos, a los jebuseos de la montaña y a los heveos al pie del Hermón, en la región de Mispá. [4] Salieron con todos sus ejércitos, una tropa numerosa como la arena de la playa, muchísimos caballos y carros. [5] Se aliaron todos aquellos reyes, y todos juntos fueron a acampar cerca del arroyo de Merón para luchar contra Israel. [6] El Señor dijo a Josué: ---No les tengas miedo, que mañana, a estas horas, a todos ellos los haré caer ante Israel; les desjarretarás los caballos y les quemarás los carros. [7] Josué y sus soldados marcharon contra ellos hacia el arroyo de Merón y cayeron sobre ellos de repente. [8] El Señor se los entregó a Israel, que los derrotó y persiguió hasta la capital de Sidón, Misrepot Maym y la parte oriental del valle de Mispá. Los desbarataron hasta que no quedó un superviviente. [9] Josué los trató como había dicho el Señor: les desjarretó los caballos y les quemó los carros. [10] Luego se volvió, se apoderó de Jasor y ajustició a su rey --Jasor era desde antiguo la capital de aquellos reinos--, [11] y pasó a cuchillo a todos sus habitantes, consagrándolos al exterminio; no quedó uno vivo. A Jasor la incendió. [12] Josué se apoderó de todas aquellas poblaciones y sus reyes; los pasó a cuchillo, consagrándolos al exterminio, como había ordenado Moisés, siervo del Señor. [13] Pero los israelitas no incendiaron las ciudades emplazadas sobre montículos; la única excepción fue Jasor, incendiada por Josué.[14] Se llevaron todo su botín y el ganado; a las personas en cambio las pasaron a cuchillo, no dejando una viva. [15] Lo que el Señor había ordenado a su siervo Moisés, éste se lo ordenó a Josué y Josué lo cumplió; no descuidó nada de cuanto el Señor había ordenado a Moisés. [16] Así fue como se apoderó Josué de todo el país: de la montaña, el Negueb, la región de Gosén, la Sefela y el páramo, la montaña de Israel y su llanura, [17] desde el monte Jalac, que sube hacia Seír, hasta Baal-Gad, en el valle del Líbano, al pie del monte Hermón. Se apoderó de todos sus reyes y los ajustició. [18] Josué estuvo mucho tiempo haciendo la guerra a todos aquellos reyes. [19] Ninguna ciudad hizo las paces con los israelitas, a excepción de los heveos que vivían en Gabaón; a todas las conquistaron con las armas, [20] porque fue cosa de Dios endurecer sus corazones para que opusieran resistencia a Israel, con intención de que Israel los exterminara sin piedad, aniquilándolos, como el Señor había ordenado a Moisés. [21] Josué aniquiló a los anaquitas de la montaña, de Hebrón, de Debir, de Anab, los montes de Judá y los montes de Israel. Los exterminó con sus poblaciones. [22] No quedaron anaquitas en territorio de Israel; sólo en Gaza, Gat y Asdod quedaron algunos. [23] Josué se apoderó de todo el país, como el Señor había dicho a Moisés. Y se lo dio a Israel en heredad, repartiéndolo en lotes a las tribus. El país quedó en paz.
Josué capítulo 12
[1] Reyes de Transjordania a los que derrotaron los israelitas y de cuyas tierras se apoderaron, desde el río Arnón hasta el monte Hermón, incluyendo toda la estepa oriental:[2] Sijón, rey amorreo con residencia en Jesbón. Sus dominios eran: desde Aroer, a orillas del Arnón, desde el medio de la vaguada, la mitad de Galaad hasta el Yaboc, frontera de los amonitas, [3] la estepa, desde la parte oriental del Mar de Galilea hasta la parte oriental del mar del desierto, el Mar Muerto, hasta el camino de Bet-Yesimot y las estribaciones del Fasga, en el sur. [4] Og, rey de Basán, de los últimos refaimitas, con residencia en Astarot y Edrey. [5] Sus dominios eran: el monte Hermón, Salcá y todo Basán hasta la frontera de los guesureos y macateos, además de medio Galaad, hasta la frontera de Sijón, rey de Jesbón. [6] Moisés, siervo del Señor, y los israelitas los derrotaron, y Moisés, siervo del Señor, dio sus tierras en propiedad a los de Rubén, Gad y media tribu de Manasés. [7] Reyes de Cisjordania a los que derrotaron Josué y los israelitas, desde Baal-Gad, en el valle del Líbano, hasta el Monte Jalac, que sube a Seír, cuyas tierras dio Josué en propiedad a las tribus de Israel, repartiéndolas en lotes; [8] en la montaña, en la Sefela, en la estepa, en las estribaciones de la sierra, el páramo y el Negueb, donde estaban los hititas, amorreos, cananeos, fereceos, heveos y jebuseos: [9] rey de Jericó, uno; rey de Ay, junto a Betel, uno; [10] rey de Jerusalén, uno; rey de Hebrón, uno; [11] rey de Yarmut, uno; rey de Laquis, uno; [12] rey de Eglón, uno; rey de Guézer, uno; [13] rey de Debir, uno; rey de Gueder, uno; [14] rey de Jormá, uno; rey de Arad, uno; [15] rey de Libna, uno; rey de Adulán, uno; [16] rey de Maqueda, uno; rey de Betel, uno; [17] rey de Tapuj, uno; rey de Jéfer, uno; [18] rey de Afec, uno; rey de Sarón, uno; [19] rey de Madón, uno; rey de Jasor, uno; [20] rey de Simerón, uno; el rey de Acsaf, uno; [21] rey de Taanac, uno; rey de Meguido, uno; [22] rey de Cades, uno; rey de Yocneán del Carmelo, uno; [23] rey de Dor, en el distrito de Dor, uno; rey de los pueblos de Galilea, uno; [24] rey de Tirsá, uno. Suma total: treinta y un reyes.
Josué capítulo 13
[1] Josué era viejo, de edad avanzada, y el Señor le dijo: ---Ya eres viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por ocupar, [2] toda la parte filistea y todo Guesur; [3] desde el Sijor, en tierra de Egipto, hasta el término de Ecrón, al norte, zona considerada como cananea; más a los cinco principados filisteos --Gaza, Asdod, Ascalón, Gat, y Ecrón-- y los heveos [4] del sur, todo el país cananeo, desde la Cueva de los Fenicios hasta Afec, hasta la frontera de los amorreos; [5] todo el país de Biblos y el Líbano oriental, desde Baal-Gad, al pie del Hermón, hasta el Paso de Jamat. [6] Yo expulsaré ante los israelitas a todos los habitantes de la montaña, desde el Líbano hasta Misrepot Maym, y a todos los fenicios. Tú sólo tienes que repartir por suertes a Israel su heredad, como te he mandado. [7] Así pues, reparte esta tierra en heredad entre las nueve tribus y la media tribu de Manasés. [8] La otra media tribu de Manasés, la de Rubén y la de Gad habían recibido ya la heredad que Moisés, siervo del Señor, les había asignado en Transjordania: [9] desde Aroer a la orilla del Arnón, con el pueblo que hay en mitad de la vaguada, toda la llanura de Mandaba hasta Dibón, [10] y todas las ciudades de Sijón, rey amorreo que reinaba en Jesbón, hasta la frontera de los amonitas, [11] más Galaad, el territorio de los guesureos y macateos, todo el Hermón y todo el Basán hasta Salcá, [12] y todo el reino de Og de Basán, que reinaba en Astarot y Edrey, y era uno de los últimos refaimitas a los que Moisés derrotó y expulsó. [13] En cambio, los israelitas no pudieron expulsar a guesureos y macateos, que han seguido viviendo en medio de Israel hasta hoy. [14] Sólo a la tribu de Leví no le asignó Moisés una heredad; el Señor, Dios de Israel, es su heredad, como les había prometido. [15] A la tribu de Rubén le asignó Moisés, por clanes, [16] una heredad cuyo territorio era: desde Aroer a la orilla del Arnón, con el pueblo que hay en mitad de la vaguada, toda la llanura de Madabá; [17] Jesbón y todos los pueblos de la llanura, Dibón y alturas de Baal, Bet-Baal, Maón, [18] Yasá, Cademot, Mepaat, [19] Quiriataym, Sibmá y Séret Sajar, en el monte y en el valle, [20] Bet-Fegor, las estribaciones del Fasga y Bet-Yesimot: [21] todos los pueblos de la llanura y todo el reino de Sijón, rey amorreo que reinaba en Jesbón, al que derrotó Moisés, con Eví, Requen, Sur, Hur y Reba, jefes madianitas, vasallos de Sijón que vivían en el país. [22] Al adivino Balaán, hijo de Beor, los israelitas lo acuchillaron con los demás. [23] Así que el territorio de los rubenitas fue el Jordán y su ribera. Ésa fue, con sus pueblos y alquerías, la heredad de los rubenitas, repartida por clanes. [24] A la tribu de Gad --a los gaditas-- Moisés le asignó, por clanes, [25] una heredad cuyo territorio comprendía Jezer, todos los pueblos de Galaad, la mitad del país amonita, hasta Aroer, frente a Rabat, [26] y a partir de Jesbón hasta Ramat Hammispé y Betonim, desde Majnaym hasta los términos de Lodabar. [27] En el valle: Bet-Haram y Bet-Nimrá, Sucot y Safón, lo que quedaba del reino de Sijón, rey de Jesbón. El Jordán servía de límite hasta la orilla del Mar de Galilea en Transjordania. [28] Ésa fue, con pueblos y alquerías, la heredad de los gaditas, por clanes. [29] A la media tribu de Manasés, Moisés le había asignado, por clanes,[30] una heredad cuyo territorio comprendía desde Majnaym, todo Basán, todo el reino de Og, rey de Basán, todas las villas de Yair en Basán: sesenta poblaciones. [31] Medio Galaad, Astarot y Edrey, ciudades del reino de Og de Basán, les tocaron a los maquiritas de Manasés --media tribu de Manasés--, por clanes. [32] Ésa fue la tierra que Moisés repartió en heredad en las estepas de Moab, en Transjordania, al este de Jericó. [33] A la tribu de Leví no le asignó heredad. El Señor, Dios de Israel, es su heredad, como les había prometido.
Josué capítulo 14
[1] Herencia que el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, y los cabezas de familia de las tribus de Israel [2] repartieron entre los israelitas en el país de Canaán, echando suertes, como había ordenado el Señor, por medio de Moisés, a las nueve tribus y media, [3] porque Moisés ya había asignado heredad a dos tribus y media en Transjordania y a los levitas no les asignó ninguna entre las otras tribus [4] --los descendientes de José formaban dos tribus: Manasés y Efraín--; a los levitas no les asignaron un lote en el país, sino pueblos para habitar y ejidos para sus ganados y rebaños. [5] Los israelitas hicieron el reparto de tierra como el Señor había mandado a Moisés. [6] Los de Judá se acercaron a Josué en Guilgal, y Caleb, hijo de Jefoné, el queniceo, le dijo: ---Ya sabes el encargo que, por orden del Señor, te dio para mí, Moisés hombre de Dios en Cades Barne. [7] Cuarenta años tenía yo cuando Moisés, siervo del Señor, me envió desde Cades Barne a reconocer el país, y volví con una información fidedigna. [8] Los compañeros que habían ido conmigo desanimaron a la gente; yo, en cambio, seguí plenamente al Señor, mi Dios, [9] y Moisés juró aquel día: La tierra que han pisado tus pies será tu heredad y la de tus hijos por siempre, porque has seguido plenamente al Señor, mi Dios. [10] Pues bien, el Señor me ha conservado la vida, como prometió. Cuarenta y cinco años han pasado desde que el Señor se lo dijo a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; hoy cumplo ochenta y cinco años, [11] y todavía estoy tan fuerte como el día en que me envió Moisés; me siento ahora tan fuerte como entonces para luchar y para emprender lo que sea. [12] Por eso, dame ese monte que me prometió aquel día el Señor; tú lo oíste: que aquí vivían los anaquitas y que sus ciudades eran grandes y fortificadas. Ojalá el Señor esté conmigo y logre expulsarlos como él prometió. [13] Entonces Josué lo bendijo y dio Hebrón en heredad a Caleb, hijo de Jefoné. [14] Por eso Hebrón pertenece por heredad a Caleb, hijo de Jefoné, el queniceo, hasta el día de hoy, por haber seguido plenamente al Señor, Dios de Israel. [15] Hebrón se llamaba antiguamente Quiriat Arbá, por el gigante anaquita. Y el país quedó en paz.
Josué capítulo 15
[1] Suerte de la tribu de Judá por clanes. Quedaba hacia la frontera de Edom, al sur del desierto de Sin, en el extremo meridional. [2] Su límite sur partía de la punta del Mar Muerto, desde el cabo que mira hacia el sur; [3] salía luego frente a Maale Acrabbim, pasaba por Sin, subía al sur de Cades Barne, pasaba Jesrón, subía a Adar, rodeaba Carcá,[4] pasaba después por Asmón y venía a salir al río de Egipto, para acabar en el mar: Ésa será vuestra frontera meridional. [5] Su límite oriental era el Mar Muerto, hasta la desembocadura del Jordán. Su límite norte iba desde el cabo que hay en la desembocadura del Jordán, [6] subía a Bet-Joglá, pasaba por encima de Bet-Arabá, subía por la Piedra de Bohán, hijo de Rubén, [7] hasta Debir, por el Valle de Acor, dirigiéndose luego hacia Guilgal, frente a Maale Adumim, que queda al sur de la vaguada; pasaba junto al arroyo de En-Semes, para acabar en En-Roguel; [8] después subía por el valle de Ben-Hinón, por la vertiente sur de los jebuseos --o sea, Jerusalén--; subía a la cima del monte que hay sobre el valle Hinnón a oeste y que llega por el norte al extremo del valle de Refaín; [9] luego torcía desde la cima del monte hacia la fuente del arroyo Neftoj y venía a salir a los pueblos del monte Efrón, torcía por Baalá --o sea, Quiriat Yearim--, [10] rodeaba desde Baalá por el oeste hacia los montes de Seír, y pasando la vertiente norte de Har Yearim --o sea, Quislón--, bajaba a Bet-Semes, pasaba Timná, [11] la frontera salía a la vertiente norte de Ecrón, giraba hacia Sicrín, cruzaba el monte Baalá, salía a Yabneel y terminaba en el mar. [12] El Mar Mediterráneo era el límite. Esos eran los límites del territorio de los hijos de Judá, por clanes. [13] Josué, siguiendo la orden del Señor, asignó a Caleb, hijo de Jefoné, un lote en medio de Judá: Quiriat Arbá --el padre de Anac--, o sea, Hebrón. [14] Caleb expulsó de allí a los tres hijos de Anac: Sesay, Ajimán y Talmay, descendientes de Anaq. [15] Desde allí subió contra los de Debir, llamada antiguamente Quiriat Sefer, [16] y prometió: ---Al que tome al asalto Quiriat Sefer le doy por esposa a mi hija Acsá. [17] Otoniel, hijo de Quenaz, pariente de Caleb, tomó la ciudad, y Caleb le dio por esposa a su hija Acsá. [18] Cuando ella llegó --Otoniel la instigó a pedirle un terreno a su padre--, ella se bajó del burro, y Caleb le preguntó: ---¿Qué te pasa? [19] Contestó: ---Hazme un regalo. La tierra que me has dado es de secano, dame alguna alberca. Caleb le dio la alberca de Arriba y la de Abajo. [20] Ésa fue la heredad de la tribu de Judá, por clanes. [21] Poblaciones de la tribu de Judá: En la frontera del sur, junto a Edom: Cabseel, Eder, Yagur, [22] Quina, Dimón, Adadá, [23] Cades, Jasor, Yitnán, [24] Zif, Telán, Baalot, [25] Jasor Jadatá, Quiriat Jesrón --o sea Jasor--, [26] Amán, Semá, Moladá, [27] Jasar Gadda, Jesmón, Bet-Pelet, [28] Jasar Sual, el municipio de Berseba, Biziotía, [29] Baalá, Iyim, Esen, [30] Eltolad, Quesil, Jorma, [31] Sicelag, Madmaná, Sansaná, [32] Lebaot, Siljim, En-Rimón. Veintinueve pueblos con sus alquerías. [33] En la Sefela: Estaol, Sorá, Asená, [34] Zanoj, En-Gannim, Tapuj y Enán, [35] Yarmut, Adulán, Socó y Azecá, [36] Saaraym, Aditaym, Guedera, Gederotaym. Catorce pueblos con sus alquerías. [37] Sanán, Jadasá, Migdal Gad, [38] Dileán, Hammispé, Yoctael, [39] Laquis, Boscat, Eglón, [40] Cabón, Lajmás, Quitlis, [41] Gederot, Bet-Dagón, Naamá, Maqueda. Dieciséis pueblos con sus alquerías. [42] Libna, Eter, Asán, [43] Yiptaj, Esná, Nasib, [44] Queilá, Aczib, Maresa. Nueve pueblos con sus alquerías. [45] El municipio de Ecrón con sus alquerías. [46] Y desde Ecrón hasta el mar todas las poblaciones que quedan al lado de Asdod, con sus alquerías. [47] El municipio de Asdod con sus alquerías, el municipio de Gaza y sus alquerías hasta el río de Egipto. El Mediterráneo era el límite. [48] En la montaña: Samir, Yatir, Socó, [49] Daná, Quiriat Saná --o sea, Debir--, [50] Anab, Estemó, Anim, [51] Gosén, Jalón, Guiló. Once pueblos con sus alquerías.[52] Arab, Rumá, Eseán, [53] Yanim, Bet-Tapuj, Afec, [54] Jumtá, Quiriat Arbá --o sea, Hebrón-- y Sior. Nueve pueblos con sus alquerías. [55] Maón, Carmel, Zif, Yutá, [56] Yezrael, Yocdeán, Zanoj, [57] Caín, Guibeá, Timná. Diez pueblos con sus alquerías. [58] Jaljul, Bet-Sur, Guedor, [59] Maarat, Bet-Anot, Eltecón. Seis pueblos con sus alquerías. Tecua, Efrata --o sea, Belén--, Fegor, Etam, Quilón, Tatam, Sores, Querem, Galim, Beter, Manoc. Once pueblos con sus alquerías. [60] Quiriat-Baal --o sea, Quiriat Yearim--, Rabá. Dos pueblos con sus alquerías. [61] En el páramo: Bet-Arabá, Medín, Secacá, [62] Nibsán, Ir Hammélaj, Engadí. Seis pueblos con sus alquerías. [63] Pero la tribu de Judá no pudo expulsar a los jebuseos que habitaban en Jerusalén; por eso han seguido viviendo en Jerusalén, en medio de Judá, hasta hoy.
Josué capítulo 16
[1] Suerte de la tribu de José. El límite del territorio iba desde el Jordán, al este de Jericó, y subía desde Jericó a la montaña de Betel. [2] Saliendo de Betel --es decir Luz-- iba hasta la frontera de los arquitas, en Atarot, [3] bajaba por el oeste hasta la frontera de los yafletitas, hasta el término de Bet-Jorón de Abajo y Guézer, y terminaba en el mar.[4] Ésa fue la heredad de Manasés y Efraín, hijos de José. [5] Territorio de los efraimitas por clanes. El límite de su heredad iba desde Atarot Adar, al este, hasta Bet-Jorón de Arriba [6] y terminaba en el mar; desde Micmetá, en el norte, daba un rodeo hacia el este de Taanat de Siló, pasaba después al este de Yanoj; [7] bajaba desde Yanoj a Atarot y Naará, llegaba a Jericó y terminaba en el Jordán. [8] Desde Tapuj iba en dirección oeste por el torrente de Caná y terminaba en el mar. Ésa fue la heredad de la tribu de Efraín por clanes, [9] además de los pueblos reservados a los efraimitas en la heredad de Manasés, pueblos con sus alquerías. [10] Efraín no pudo expulsar a los cananeos de Guézer; los cananeos siguieron viviendo en medio de Efraín, hasta hoy, aunque sometidos a trabajos forzados.
Josué capítulo 18
[1] La asamblea israelita en pleno se reunió en Siló e instalaron allí la tienda del encuentro. El país les estaba sometido. [2] Pero quedaban siete tribus israelitas que no habían recibido aún su heredad. [3] Josué les dijo: ---¿Hasta cuándo vais a estar con los brazos cruzados, sin ir a tomar posesión de la tierra que os ha dado el Señor, Dios de vuestros padres? [4] Elegid tres hombres de cada tribu; yo los mandaré a recorrer el país para que hagan un plano dividido por heredades, y ellos me traerán el proyecto. [5] Dividirán el país en siete lotes. Judá seguirá en su territorio, al sur, y la casa de José en el suyo, al norte. [6] Haced el plano del país dividiéndolo en siete lotes y traedme el proyecto. Después os lo echaré a suertes aquí, ante el Señor, nuestro Dios. [7] Los levitas no tienen parte propia entre vosotros; ser sacerdotes del Señor es su heredad. Por su parte, Gad, Rubén y media tribu de Manasés ya recibieron en Transjordania la heredad que les asignó Moisés, siervo del Señor. [8] Cuando aquellos hombres emprendían el camino para hacer el mapa del país, Josué les ordenó: ---Id a recorrer el país y trazadme un mapa; cuando volváis, os lo echaré a suertes ante el Señor, aquí en Siló. [9] Ellos marcharon y atravesaron el país, registrando por escrito las poblaciones en siete lotes, y se lo llevaron a Josué al campamento de Siló. [10] Josué se lo echó a suertes en Siló, ante el Señor; allí distribuyó la tierra entre los israelitas, por lotes. [11] Salió la suerte de Benjamín, por clanes. El territorio que le tocó está entre Judá y José. [12] Su límite norte partía del Jordán, subía por la vertiente norte de Jericó, luego el monte hacia el oeste y terminaba en el desierto de Bet-Avén. [13] De allí pasaba a Luz --es decir, Betel-- por su vertiente meridional, bajando después a Atarot Adar por el monte que hay al sur de Bet-Jorón de Abajo. [14] Después torcía, dando la vuelta por la parte oeste, hacia el sur, desde el monte que está frente a Bet-Jorón, al sur, y terminaba en Quiriat-Baal --o sea, Quiriat Yearim--, ciudad que pertenecía a Judá. Ése era el límite occidental. [15] Por el sur, desde el término de Quiriat Yearim, iba hacia la fuente del arroyo de Neftoj. [16] Después, por la punta del monte que hay frente al valle de Hinnón, al norte del valle de Refaim, bajaba al valle de Hinnón por la vertiente sur de los jebuseos, hasta En-Roguel; [17] después torcía hacia el norte, llegaba a En-Semes y a los cerros que hay frente a Maale Adumim, bajaba a la Piedra de Bohán, hijo de Rubén, [18] pasaba por la vertiente norte frente a Bet-Arabá, bajaba hacia la estepa, [19] pasaba por la vertiente norte de Bet-Joglá, terminando en el cabo del Mar Muerto, el cabo norte, en la desembocadura del Jordán. Ésta era la frontera sur. [20] Por el este, el Jordán le servía de límite. Ésa fue la heredad de Benjamín, por clanes, siguiendo el trazado de sus límites. [21] Poblaciones de la tribu de Benjamín, por clanes: Jericó, Bet-Joglá, Valle Quesís, [22] Bet-Arabá, Semaraym, Betel, [23] Avim, Zaca, Ofrá, [24] Villar del Amonita, Ofní, Guibeá. Doce pueblos con sus alquerías. [25] Gabaón, Haramá, Beerot, [26] Mispá, Quefirá, Mosá, [27] Requen, Yirfel, Tarela, [28] Sela Haelep, Jebús --o sea, Jerusalén--, Guibeá, Quiriat Yearim. Catorce pueblos con sus alquerías. Ésa fue la heredad de Benjamín por clanes.
Josué capítulo 17
[1] Suerte de la tribu de Manasés, primogénito de José. A Maquir, primogénito de Manasés, padre de Galaad, que era hombre belicoso, le tocaron Galaad y Basán. [2] A los otros hijos de Manasés les tocó por clanes --al clan de Abiezer, de Jélec, de Asriel, de Siquén, de Jéfer, de Semidá, o sea, los hijos varones de Manasés, hijo de José--. [3] Salfajad, hijo de Jéfer, de Galaad, de Maquir, de Manasés, no tuvo hijos varones, sino sólo hijas; se llamaban Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá. [4] Éstas se presentaron al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los representantes de tribus, reclamando: ---El Señor mandó a Moisés que nos diera una heredad entre nuestros parientes. Entonces les dieron, según la orden del Señor, una heredad entre los parientes de su padre. [5] Así, le tocaron a Manasés diez partes, además de Galaad y Basán, en Transjordania, [6] porque las hijas de Manasés recibieron una heredad entre sus parientes, mientras que el país de Galaad fue para los otros hijos de Manasés. [7] El límite de Manasés --vecino de Aser-- iba por Micmetá, frente a Siquén, seguía por el sur de En Tapuj [8] --la zona de Tapuj pertenecía a Manasés, pero el poblado, en el confín de Manasés, era de Efraín--, [9] y bajaba a la vaguada de Caná; los pueblos al sur de la vaguada eran los pueblos que tenía Efraín en medio de Manasés; Manasés llegaba hasta la parte norte de la vaguada; su límite terminaba en el mar. [10] Limitaban con el mar: al sur Efraín, y al norte Manasés, éste limitaba al norte con Aser, al este con Isacar. [11] Manasés tenía enclaves en Isacar y Aser: el municipio de Beisán, el de Yiblán, los vecinos del municipio de Dor, los del municipio de Endor, los del municipio de Taanac y los del municipio de Meguido; tres cuartas partes del distrito. [12] Pero Manasés no logró desalojar aquellas ciudades, y los cananeos pudieron seguir en aquella región. [13] Cuando los israelitas se hicieron fuertes, los sometieron a trabajos forzados, aunque no llegaron a expulsarlos. [14] Los hijos de José reclamaron ante Josué: ---¿Por qué nos has dado en heredad sólo una suerte y una parte, cuando somos tantos, gracias a Dios? [15] Josué les contestó: ---Si sois tantos, subid a los bosques e id talando la zona de los fereceos y refaimitas, si es que os viene estrecha la sierra de Efraín. [16] Los de José replicaron: ---No nos basta la sierra. Por otra parte, los cananeos que viven en el valle --los del municipio de Beisán y los del valle de Yezrael-- tienen carros de hierro. [17] Josué contestó a los hijos de José, a Efraín y Manasés: ---Sois muchos y fuertes: no tendréis una sola porción. [18] Será vuestra una montaña; es verdad que es boscosa, pero la talaréis y sus confines serán vuestros. Además expulsaréis a los cananeos, aunque tengan carros de hierro y sean poderosos.
Josué capítulo 19
[1] En segundo lugar salió la suerte de Simeón, por clanes. Su heredad quedaba en medio de la heredad de Judá. [2] Les tocaron como heredad: Berseba, Semá, Molada, [3] Jasar Suel, Balá, Esem, [4] Eltolad, Betul, Jormá, [5] Sicelag, Bet-Marcabot, Jasar Susá, [6] Bet-Lebaot, Sarujén. Trece pueblos con sus alquerías. [7] Ayin, Rimón, Eter y Asán. Cuatro pueblos con sus alquerías. [8] Más todas las alquerías que hay en torno a esos pueblos hasta Baalat Beer y Ramat del Negueb. Ésa fue la heredad de la tribu de Simeón, por clanes. [9] La heredad de Simeón estaba enclavada en el lote de Judá, porque a Judá le había tocado una parte demasiado grande; por eso los de Simeón tenían su heredad en medio de Judá. [10] En tercer lugar salió la suerte de Zabulón, por clanes. [11] Su límite llegaba hasta Sarid, subía por el oeste a Maralá, llegaba a Dabeset y hasta el torrente que está frente a Yocneán, [12] de Sarid volvía al este, hasta el término de Quislot Tabor, salía a Daberat y subía a Yapía; [13] de allí, siguiendo hacia el este, pasaba por Guitá-Jefer hasta Itá Casín, salía a Rimón y torcía hacia Neá; [14] después daba la vuelta por el norte de Janatón, para terminar en el valle de Yiptajel. [15] Catat, Nahlal, Simerón, Yidalá y Belén. Doce pueblos con sus alquerías. [16] Ésa fue la heredad de Zabulón, por clanes, los pueblos con sus alquerías. [17] En cuarto lugar salió la suerte de la tribu de Isacar, por clanes. [18] Su territorio comprendía: Yezrael, Quesulot, Sunán, [19] Jafaraym, Sión, Anajarat, [20] Harabit, Quisión, Abes, [21] Yarmut, En Ganim, En Jadá, Bet-Fasés; [22] el límite llegaba al Tabor, Sajasín y Bet-Semes y terminaba en el Jordán. Dieciséis pueblos con sus alquerías. [23] Ésa fue la heredad de la tribu de Isacar, por clanes, los pueblos con sus alquerías. [24] En quinto lugar salió la suerte de la tribu de Aser, por clanes. [25] Su territorio comprendía: Jelcat, Jalí, Beten, Acsaf,[26] Alamélec, Amad y Misal; el límite occidental llegaba al Carmelo y Sijor Libna; [27] volviendo al este hacia Bet-Dagón, llegaba a Zabulón y a la parte norte del Valle de Yiptajel, a Bet-Emec y Nehiel, saliendo por el norte a Cabul, [28] Abdón, Rejob, Jamón, Caná y Sidón capital; [29] volvía hacia Ramá y la fortaleza de Tiro, volvía luego por Josá y terminaba en el mar. Majaleb, Aczib, [30] Uma, Afec y Rejob. Veintidós pueblos con sus alquerías. [31] Ésa fue la heredad de la tribu de Aser, por clanes, los pueblos con sus alquerías. [32] En sexto lugar salió la suerte de la tribu de Neftalí, por clanes. [33] Su límite partía de Jélef, la Encina de Sananín, Adamá Haneqeb y Yabneel, hasta Lacún, y terminaba en el Jordán, [34] volvía luego por el este, hacia Aznot Tabor; de allí salía hacia Jucoc y lindaba con Zabulón por el sur, con Aser al oeste y con el Jordán al este; [35] comprendía las ciudades fortificadas de Sidín, Ser, Jamat, Racat, Genesaret, [36] Adamá, Haramá, Jasor, [37] Cades, Edrey, En Jasor, [38] Yirón, Migdalel, Jorén, Bet-Anat y Bet-Semes. Diecinueve pueblos con sus alquerías. [39] Ésa fue la heredad de la tribu de Neftalí, por clanes, los pueblos con sus alquerías. [40] En séptimo lugar salió la suerte de la tribu de Dan, por clanes. [41] El territorio de su heredad comprendía: Sorá, Estaol, Ir Semes, [42] Salbín, Ayalón, Yitlá, [43] Elón, Timná, Ecrón, [44] Elteque, Gabatón, Baalá, [45] Yehud, Bene Barac, Gat Rimón, [46] Río Yarqón con el término frente a Jafa. [47] Pero a los danitas les venía estrecho el territorio, y subieron a atacar a Lais; la conquistaron, pasaron a cuchillo a sus habitantes, tomaron posesión y se instalaron en ella, y la llamaron Dan, en recuerdo de su antepasado. [48] Ésa fue la heredad de Dan, por clanes, los pueblos con sus alquerías. [49] Así terminaron de repartir la tierra por demarcaciones. Después los israelitas dieron a Josué, hijo de Nun, una heredad en medio de ellos. [50] Siguiendo la orden del Señor, le dieron el pueblo que pidió: Timná Séraj, en la sierra de Efraín. Josué lo reconstruyó y se instaló allí. [51] Ésta fue la heredad que repartieron entre las tribus de Israel el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, y los cabezas de familia, echando a suertes en Siló, en presencia del Señor, a la entrada de la tienda del encuentro. Así terminaron de repartir el país.
Josué capítulo 20
[1] El Señor dijo a Josué: [2] ---Di a los israelitas: Determinad las ciudades de refugio, de las que os habló Moisés, [3] donde pueda buscar asilo el que haya matado a alguien sin intención, que os sirvan de refugio contra el vengador de la sangre. [4] Si busca asilo en una de esas ciudades, se coloca en la plaza junto a la puerta de la ciudad y expone su caso a los concejales, éstos lo admitirán en la población y le señalarán una casa para vivir entre ellos. [5] Si el vengador de la sangre llega en su persecución, no le entregarán al homicida, porque mató involuntariamente, sin estar enemistado con el otro. [6] Vivirá en aquella ciudad mientras no comparezca a juicio ante la asamblea, hasta que muera el sumo sacerdote en funciones por entonces. Después el asesino podrá volver a su ciudad y a su casa, a la ciudad de la que huyó. [7] Entonces los israelitas apartaron Cades de Galilea, en los montes de Neftalí; Siquén, en la serranía de Efraín; Villa Arbá --o sea, Hebrón--, en la serranía de Judá. [8] En Transjordania, al este de Jericó, señalaron Beser Ba-Midbar, en la llanura de la tribu de Rubén; Ramot de Galaad, en la tribu de Gad, y Golán de Basán, en la tribu de Manasés. [9] Ésas fueron las ciudades designadas para los israelitas e inmigrantes que vivieran entre ellos, con el fin de que pudiera encontrar asilo en ellas el homicida involuntario, librándose de morir a manos del vengador de la sangre, antes de comparecer ante la asamblea.
Josué capítulo 21
[1] Los cabezas de familia de la tribu de Leví se acercaron al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los cabezas de familia de las tribus de Israel, [2] en Siló, en el país de Canaán, y les dijeron: ---El Señor mandó, por medio de Moisés, que se nos dieran pueblos para vivir y ejidos para nuestros ganados. [3] Entonces los israelitas, siguiendo la orden del Señor, dieron de sus heredades a los levitas los siguientes pueblos con sus ejidos. [4] Se echó a suertes para el clan de Quehat; a los levitas descendientes del sacerdote Aarón les tocaron trece pueblos de las tribus de Judá, Simeón y Benjamín. [5] A los otros hijos de Quehat, por clanes, les tocaron en el sorteo diez pueblos de las tribus de Efraín, Dan y la mitad de Manasés. [6] A los hijos de Guersón, por clanes, les tocaron en el sorteo diez pueblos de las tribus de Isacar, Aser y Neftalí y de la mitad de Manasés, en Basán. [7] A los hijos de Merarí, por clanes, les tocaron doce ciudades de las tribus de Rubén, Gad y Zabulón. [8] Los israelitas asignaron a los levitas por sorteo aquellos pueblos con sus ejidos, como había mandado el Señor a Moisés. [9] De las tribus de Judá y Simeón les asignaron las poblaciones que se indican a continuación: [10] a los levitas hijos de Aarón, de los clanes de Quehat --porque a ellos les tocó primero la suerte--, [11] Villa Arbá --el padre de Anac-- o sea, Hebrón, en la sierra de Judá, con sus ejidos alrededor, [12] sus campos y alquerías se los habían dado en propiedad a Caleb, hijo de Jefoné. [13] Con derecho de asilo para los homicidas les asignaron Hebrón y sus ejidos, Libna y sus ejidos, [14] Yatir y sus ejidos, Estemó y sus ejidos, [15] Jolón y sus ejidos, Debir y sus ejidos, [16] Ayin y sus ejidos, Yutá y sus ejidos, Bet-Semes y sus ejidos. Nueve pueblos de las dos tribus dichas. [17] De la tribu de Benjamín: Gabaón y sus ejidos, Guibeá y sus ejidos, [18] Anatot y sus ejidos, Almón y sus ejidos; cuatro pueblos. [19] Suma total de las poblaciones de los sacerdotes hijos de Aarón, trece pueblos y sus ejidos. [20] A los restantes levitas descendientes de Quehat, de los clanes de Quehat, les tocaron en suerte: De la tribu de Efraín; [21] les asignaron, con derecho de asilo para los homicidas, Siquén y sus ejidos, en la serranía de Efraín, Guézer y sus ejidos, [22] Quibsáin y sus ejidos, Bet-Jorón y sus ejidos; cuatro pueblos. [23] De la tribu de Dan: Elteque y sus ejidos, Gabatón y sus ejidos, [24] Ayalón y sus ejidos, Gat Rimón y sus ejidos; cuatro pueblos. [25] Y de media tribu de Manasés: Taanac y sus ejidos, Gat Rimón y sus ejidos; dos pueblos. [26] Suma total de las poblaciones con sus ejidos para los clanes de los restantes hijos de Quehat, diez. [27] Para los levitas hijos de Guersón y sus familias: De la media tribu de Manasés, con derecho de asilo para los homicidas, Golán de Basán y sus ejidos y también Astarot y sus ejidos; dos pueblos. [28] De la tribu de Isacar: Quisión y sus ejidos, Daberat y sus ejidos, [29] Yarmut y sus ejidos, En Ganim y sus ejidos; cuatro pueblos. [30] De la tribu de Aser: Misal y sus ejidos, Abdón y sus ejidos, [31] Jelcá y sus ejidos, Rejob y sus ejidos; cuatro pueblos. [32] De la tribu de Neftalí, con derecho de asilo para los homicidas: Cades de Galilea y sus ejidos, Jamat de Dor y sus ejidos, Población y sus ejidos; tres pueblos. [33] Suma total de las poblaciones de los guersonitas, por clanes, trece pueblos y sus ejidos. [34] Para los otros clanes levíticos descendientes de Merarí: De la tribu de Zabulón, Yocneán y sus ejidos, Cartá y sus ejidos, [35] Dimna y sus ejidos, Nahalal y sus ejidos; cuatro pueblos. [36] De la tribu de Rubén, en Transjordania, les dieron con derecho de asilo para los homicidas: Beser y sus ejidos, Yahas y sus ejidos, [37] Quedemot y sus ejidos, Mepaat y sus ejidos; cuatro pueblos. [38] De la tribu de Gad, con derecho de asilo para los homicidas: Ramot de Galaad con sus ejidos, Majnaym y sus ejidos, [39] Jesbón y sus ejidos, Yazer y sus ejidos; cuatro pueblos. [40] Suma total de poblaciones que tocaron por sorteo a los otros clanes levíticos descendientes de Merarí, por clanes, doce pueblos. [41] Suma total de poblaciones levíticas en medio del territorio propiedad de los israelitas, cuarenta y ocho pueblos con sus ejidos. [42] Cada uno de esos pueblos se entiende con sus ejidos alrededor; así todos los pueblos citados. [43] De esta forma, la tierra que el Señor había prometido a sus padres, se la entregó a Israel; los israelitas tomaron posesión y se instalaron en ella. [44] El Señor les dio paz con todos los pueblos vecinos, exactamente como lo había jurado a sus padres; ni un enemigo pudo resistirles; el Señor les entregó a todos sus enemigos. [45] No dejó de cumplirse una palabra de todas las promesas que había hecho el Señor a la Casa de Israel. Todo se cumplió.
Josué capítulo 22
[1] Entonces Josué llamó a los de Rubén, a los de Gad y a la mitad de la tribu de Manasés, [2] y les dijo: ---Obedecisteis las órdenes de Moisés, siervo del Señor, y a mí también me habéis obedecido en lo que os he mandado; [3] no habéis abandonado a vuestros hermanos desde hace muchos años; habéis cumplido las órdenes que os dio el Señor, vuestro Dios. [4] Pues bien, el Señor, vuestro Dios, ha dado ya el descanso a vuestros hermanos, como les había prometido. Así que vosotros marchaos a casa, a la tierra de vuestra propiedad, la que os dio Moisés, siervo del Señor, en Transjordania. [5] Cumplid a la letra los mandatos y leyes que os dio Moisés, siervo del Señor: amar al Señor, vuestro Dios, caminar por sus sendas, cumplir sus mandamientos y adherirse a él, sirviéndole con todo el corazón y toda el alma. [6] Josué los bendijo y los despidió. Ellos marcharon a sus casas. [7] Moisés había dado tierras en Basán a media tribu de Manasés; a la otra media tribu Josué le dio tierras en medio de sus hermanos, en Cisjordania. También a éstos los bendijo y los despidió diciéndoles: [8] ---Volved a casa llenos de riquezas, con rebaños abundantes, con plata y oro, con bronce y hierro y ropa abundante. Repartid con vuestros hermanos el botín tomado al enemigo. [9] Los de Rubén, los de Gad y los de la media tribu de Manasés dejaron a los israelitas en Siló de Canaán y emprendieron la marcha hacia el país de Galaad, la tierra de su propiedad, que Moisés les había entregado por orden del Señor. [10] Fueron a la zona del Jordán, en Canaán, y levantaron allí un altar junto al Jordán, un altar grande, bien visible. [11] Los israelitas se enteraron de que los de Rubén, los de Gad y los de la media tribu de Manasés habían levantado un altar frente al país de Canaán, en la zona del Jordán, al margen del territorio israelita, [12] y reunieron la asamblea en Siló, para ir a luchar contra ellos. [13] Los israelitas les enviaron a los de Rubén, a los de Gad y a los de la media tribu de Manasés, que estaban en el país de Galaad, a Fineés, hijo del sacerdote Eleazar, [14] con diez notables, uno por cada tribu de Israel, cabezas de familia. [15] Se presentaron a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, del país de Galaad, y les dijeron: [16] ---Así dice la asamblea del Señor: ¿Qué pecado es ése que habéis cometido contra el Dios de Israel, apostatando hoy del Señor, haciéndoos un altar, rebelándoos contra el Señor? [17] ¡Como si no nos bastara el crimen de Fegor, que no hemos logrado borrar de nosotros hasta hoy, y eso que vino un castigo a la comunidad del Señor! [18] ¡Vosotros habéis apostatado hoy del Señor! Y por rebelaros vosotros hoy contra el Señor, mañana estará encolerizado contra toda la comunidad de Israel. [19] Si la tierra que os ha tocado está contaminada, pasaos a la propiedad del Señor, en la que está su santuario, y elegid una propiedad entre nosotros. Pero, ¡no os rebeléis contra el Señor, no nos hagáis cómplices de vuestra rebeldía levantando un altar aparte del altar oficial del Señor, nuestro Dios! [20] Cuando Acán, hijo de Zéraj, pecó con lo consagrado, él pereció por su pecado; pero la ira de Dios alcanzó a toda la comunidad de Israel, y eso que se trataba de uno sólo. [21] Los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés respondieron a los cabezas de familia de Israel: [22] ---¡El Señor, Dios de los dioses; el Señor, Dios de los dioses, lo sabe bien, y que Israel lo sepa! Si ha habido rebelión o pecado contra el Señor, que nos castigue hoy mismo. [23] Si hemos hecho un altar para apostatar del Señor, para ofrecer en él holocaustos, presentar ofrendas y hacer sacrificios de comunión, que el Señor nos pida cuentas. [24] Pero no. Lo hicimos con esta preocupación: el día de mañana vuestros hijos dirán a los nuestros: ¿Qué tenéis que ver vosotros con el Señor, Dios de Israel? [25] El Señor puso el Jordán como frontera entre nosotros y vosotros, los de Rubén y los de Gad. ¡No tenéis parte con el Señor! Y así vuestros hijos alejarán a los nuestros del culto del Señor. [26] Entonces nos dijimos: Vamos a hacernos un altar no para ofrecer holocaustos ni sacrificios de comunión, [27] sino como testimonio entre vosotros y nosotros con nuestros sucesores de que seguiremos dando culto al Señor en su templo con nuestros holocaustos y sacrificios de comunión. Que el día de mañana no digan vuestros hijos a los nuestros: No tenéis nada que ver con el Señor. [28] Nos dijimos: Si el día de mañana nos dicen algo a nosotros y a nuestros sucesores, les diremos: Fijaos en la forma de ese altar del Señor que hicieron nuestros padres: no sirve para holocaustos ni sacrificios de comunión, sino como testimonio entre vosotros y nosotros. [29] Ni pensar en rebelarnos contra el Señor ni en apostatar hoy del Señor levantando un altar para ofrecer holocaustos, presentar ofrendas y sacrificios de comunión fuera del altar del Señor, nuestro Dios, que está en su santuario. [30] Cuando el sacerdote Fineés, los notables de la comunidad y los cabezas de familia israelitas que lo acompañaban oyeron la explicación de los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés, les pareció bien. [31] Y Fineés, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés: ---Ahora sabemos que el Señor está entre nosotros, porque no habéis cometido ese pecado contra él. Habéis librado a los israelitas del castigo del Señor. [32] Luego el sacerdote Fineés, hijo de Eleazar, y los notables dejaron a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés en el país de Galaad, y se volvieron al país de Canaán, a los israelitas, y les informaron de lo ocurrido. [33] El informe convenció a los israelitas. Bendijeron al Señor, Dios de Israel, y no se habló más de subir contra ellos en plan de guerra para asolar la zona donde se habían instalado los rubenitas y los gaditas. [34] Éstos llamaron a aquel altar: Altar del Testimonio, explicando: ---Nos servirá de testimonio de que el Señor es Dios.
Josué capítulo 23
[1] Habían pasado muchos años desde que el Señor puso fin a las hostilidades de Israel con sus enemigos fronterizos. Josué era ya de edad avanzada, [2] y convocó a todo Israel, a los ancianos, cabezas de familia, jueces y alguaciles y les dijo: ---Yo ya soy viejo, de edad avanzada. [3] Vosotros habéis visto cómo ha tratado el Señor, vuestro Dios, a todos esos pueblos ante vosotros; el Señor, vuestro Dios, es quien peleó por vosotros. [4] Mirad: he sorteado como heredad para vuestras tribus a todos esos pueblos que quedan --aparte de los que aniquilé--, desde el Jordán hasta el Mediterráneo, en Occidente. [5] El Señor, vuestro Dios, os los quitará de delante y los desposeerá para que poseáis sus tierras, como os prometió el Señor, vuestro Dios. [6] Animaos mucho a poner por obra todo lo prescrito en el libro de la Ley de Moisés, a no desviaros a derecha ni a izquierda, [7] a no mezclaros con esos pueblos que quedan entre vosotros. No invoquéis a sus dioses, ni juréis por ellos, ni les deis culto, ni os postréis ante ellos; [8] al contrario, seguid unidos a vuestro Dios como lo habéis hecho hasta hoy. [9] Así os ha quitado de delante pueblos grandes y fuertes, sin que nadie os haya resistido hasta hoy.[10] Uno solo de vosotros puede perseguir a mil, porque el Señor, vuestro Dios, lucha por vosotros, como os ha prometido. [11] Poned toda el alma en amar al Señor, vuestro Dios; [12] pero si apostatáis y os unís a esos pueblos que quedan entre vosotros y emparentáis con ellos, si os mezcláis con ellos y ellos con vosotros, [13] estad seguros de que el Señor, vuestro Dios, no os los volverá a quitar de delante; os serán lazo y trampa, látigo en el costado y espinas en los ojos, hasta que desaparezcáis de esa tierra magnífica que os ha dado el Señor, vuestro Dios. [14] Yo emprendo hoy el viaje de todos. Reconoced de todo corazón y con toda el alma que no ha dejado de cumplirse una sola de todas las promesas que os hizo el Señor, vuestro Dios. Todas se han cumplido, ni una sola ha dejado de cumplirse. [15] Pues lo mismo que han venido sobre vosotros todas las bendiciones que os anunció el Señor, vuestro Dios, lo mismo enviará el Señor contra vosotros todas las maldiciones, hasta exterminaros de esta tierra magnífica que os ha dado el Señor, vuestro Dios. [16] Si quebrantáis el pacto que el Señor, vuestro Dios, os dio, y vais tras otros dioses rindiéndoles adoración, el Señor se encolerizará contra vosotros, y seréis expulsados inmediatamente de la tierra magnífica que os ha dado.
Josué capítulo 24
[1] Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. Convocó a los ancianos de Israel, a los cabezas de familia, jueces y alguaciles, y se presentaron ante el Señor. [2] Josué habló al pueblo: ---Así dice el Señor, Dios de Israel: Al otro lado del río Éufrates vivieron antaño vuestros padres: Téraj, padre de Abrahán y de Najor, sirviendo a otros dioses. [3] Tomé a Abrahán, vuestro padre, del otro lado del río, lo conduje por todo el país de Canaán y multipliqué su descendencia dándole a Isaac. [4] A Isaac le di Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. [5] Envié a Moisés y a Aarón para castigar a Egipto con los portentos que hice, y después los saqué de allí. [6] Saqué de Egipto a vuestros padres, y llegasteis al mar. Los egipcios persiguieron a vuestros padres con caballería y carros hasta el Mar Rojo; [7] pero gritaron al Señor, y él puso una nube oscura entre vosotros y los egipcios; después desplomó sobre ellos el mar, anegándolos. Vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después vivisteis en el desierto muchos años. [8] Os llevé al país de los amorreos, que vivían en Transjordania; os atacaron y os los entregué; os apoderasteis de sus territorios; y os los quité de delante. [9] Entonces Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, atacó a Israel; mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que los maldijera; [10] pero yo no quise oír a Balaán, que no tuvo más remedio que bendeciros, y os libré de sus manos. [11] Pasasteis el Jordán y llegasteis a Jericó. Los jefes de Jericó os atacaron: los amorreos, fereceos, cananeos, hititas, guirgaseos, heveos y jebuseos, pero yo os los entregué; [12] sembré el pánico ante vosotros, y expulsasteis a los dos reyes amorreos no con tu espada ni con tu arco; [13] y os di una tierra por la que no habíais sudado, ciudades que no habíais construido y en las que ahora vivís, viñedos y olivares que no habíais plantado y de los que ahora coméis. [14] Pues bien, respetad al Señor, servidle con toda sinceridad; quitad de en medio a los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del río y en Egipto, y servid al Señor. [15] Si os resulta duro servir al Señor, elegid hoy a quién queréis servir: a los dioses que sirvieron vuestros padres al otro lado del río o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitáis, que yo y mi Casa serviremos al Señor. [16] El pueblo respondió: ---¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses! [17] Porque el Señor, nuestro Dios, es quien nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto, quien hizo ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios, nos guardó en todo nuestro peregrinar y entre todos los pueblos que atravesamos. [18] El Señor expulsó ante nosotros a los pueblos amorreos que habitaban el país. Por eso también nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios! [19] Josué dijo al pueblo: ---No podréis servir al Señor, porque es un Dios santo, un Dios celoso. No perdonará vuestros delitos ni vuestros pecados. [20] Si abandonáis al Señor y servís a dioses extranjeros, se volverá contra vosotros, y después de haberos tratado bien, os maltratará y os aniquilará. [21] El pueblo respondió: ---¡No! Serviremos al Señor. [22] Josué insistió: ---Sois testigos contra vosotros mismos de que habéis elegido servir al Señor. Respondieron: ---¡Somos testigos! [23] ---Pues bien, quitad de en medio los dioses extranjeros que conserváis y poneos de parte del Señor, Dios de Israel. [24] El pueblo respondió: ---Serviremos al Señor, nuestro Dios, y le obedeceremos. [25] Aquel día Josué selló el pacto con el pueblo y les dio leyes y mandatos en Siquén. [26] Escribió las cláusulas en el libro de la ley de Dios, agarró una gran piedra y la erigió allí, bajo la encina del santuario del Señor, [27] y dijo a todo el pueblo: ---Mirad esta piedra, que será testigo contra nosotros, porque ha oído todo lo que el Señor nos ha dicho. Será testigo contra vosotros para que no podáis renegar de vuestro Dios. [28] Luego despidió al pueblo, cada cual a su heredad. [29] Algún tiempo después murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de ciento diez años. [30] Lo enterraron en el término de su heredad, en Timná Séraj, en la serranía de Efraín, al norte del monte Gaas. [31] Israel sirvió al Señor mientras vivió Josué y los ancianos que lo sobrevivieron y que habían visto las hazañas del Señor en favor de Israel. [32] Los huesos de José, traídos por los israelitas de Egipto, los enterraron en Siquén, en el campo que había comprado Jacob a los hijos de Jamor, padre de Siquén, por cien pesos, y que pertenecía a los hijos de José. [33] También murió Eleazar, hijo de Aarón. Lo enterraron en Guibeá, población de su hijo Fineés, que la había recibido en propiedad en la serranía de Efraín.

Deuteronomio - Indice  - Jueces